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domingo, 4 de diciembre de 2011

Liberado

Tras una horrible semana, en la que solo he hecho una cosa, corregir, llegó el viernes. Después de varias semana, podría recuperar del todo mi vida, descansar, pasear, vaguear en casa, ver la tele, escuchar música tranquilo, actualizar mis blogs, buscar discos en play.com para comprar compulsivamente, salir con mis amigos...Pero el viernes no pude. El cansancio me tenía agotado y exhausto. Además, por la mañana, tuve un bajón de tensión mientras daba clase y sentí que perdía el conocimiento, pero bebí un poco de agua, seguí explicando la estructura de un cuento de "El conde Lucanor" y me excusé para mojarme un poco la cara en el baño antes de que me cayera de verdad. Esto es lo que se dice ser todo un profesional: no dejé de dar la lata a mis alumnos más de diez segundos.

En casa, tras una larga e intensa reunión, me tiré en el sofá todo lo largo que soy y no hice más que hablar de iPad a iPad con mi amigo A., que emigró a tierras germanas a ganar el doble de lo que ganaba en Spanien. Me recomendó una página web de películas bizarras y extrañas de manera que todavía me producen pesadillas los horrores estéticos que allí aparecían, y eso que solo vi las carátulas. También me comentó cómo seguía con pasión vía Internet el reality español cateto por excelencia, "Granjero busca esposa". Su novia se tiene el cielo ganado, la pobre.

Como el panorama televisivo me condenaba a ver o Callejeros (con el tema "Fin de fiesta", sobre ese concepto tan horrible y espeluznante que los españolitos jóvenes llamáis "irse de fiesta") o Sálvame Deluxe, me refugié en los clásicos, Alfred Hitchcock, el rey del suspense, pero tenía tanto sueño que me desmayé, metafóricamente hablando en mi cómodo sofá.

Con el sueño recuperado y en plena forma (y sin ese peso en la conciencia que es ver vuestros estupendos exámenes y/o trabajos encima de mi mesa de trabajo sin corregir), nos fuimos hacia el centro de esa ciudad llamada Madrid (la que está más allá de San Blas), porque habíamos quedado para un plan diurno, es decir, estar todo el día en la santa calle con mis amigos, hasta que el cuerpo aguante que, con la edad avanzada que ya vamos teniendo, cada vez es menos.

Si el sábado pasado fui a ver una exposición de un estupendo fotógrafo y diseñador gráfico, Juan Gatti (totalmente recomendable), esta vez tocaba ver la exposición sobre el diseñador Yves Saint Laurent. Para que veais qué polifacético soy, lo mismo veo arte, que pintura, que diseñadores de moda, que me voy al Expomanga...

El caso es que la exposición muestra los trajes más significativos de uno de los diseñadores más importantes de la historia, con modelones desde los 60 hasta nuestros días. Hay de todo: desde modelos clásicos que se han visto copiados cien veces en todas las películas hasta verdaderas mamarrachadas que nadie en su sano juicio ni compraría ni menos llevaría puesta.

Como a mí el mundo de la alta costura me acaba aburriendo, me fui a la tienda de la sala de exposiciones y vi una bolsa que ponía el mensaje "Duchamp es inocente". A ver quién recuerda esto cuando hable de Duchamp y las corrientes vanguardistas (especialmente del Dadaísmo). Una vez reunidos todos, nos fuimos a comer a un restaurante clásico madrileño, el Rosell, donde comimos un buen cocido madrileño. Qué cosas curiosas de la vida, cuando mi madre nos ponía cocido, yo me ponía furioso y no quería comerlo. Ahora, que no lo como nunca porque yo no lo hago, me parece un delicatessen. La evolución del hombre soltero.

Con el estómago (demasiado) lleno, rodamos hasta casa de mi amiga E., que vive al lado, donde nos invitó a un café y donde nos atrincheramos hasta las tres de la mañana. No pudo echarnos de ninguna manera, la pobre. Bueno, ella tuvo la culpa, puesto que puso esa máquina del diablo que es la Wii y nos obligó a jugar al Wii Sports Resort. Al principio, nadie quería. Después, todo eran gritos, piques y discusiones por ver quién ganaba. Como niños pequeños.

Y ya es domingo, y me sigo sintiendo liberado, por lo que me apetece escribir mientras escucho el que para muchos fue el disco del año pasado, de un grupo norteamericano indie llamado Beach House. Y cuando acabe, pondré otro disco y me pondré a escribir en mi otro blog. Y sabré que no tengo que corregir, que puedo dedicar la tarde a leer, a terminarme de una vez "Juego de tronos", a seguir releyendo "Misericordia" (para que veais, por pura solidaridad me lo estoy releyendo y haciendo lo mismo que os he mandado), a leer los comentarios que me pongáis (porque yo pongo comentarios a todo el mundo, pero a mí no me comenta ni el Tato; tenéis que recordad que de comentarios vive el blog, si no, se muere de inanición y hastío).

3 comentarios:

  1. Pobre Juanan, que no le escriben :(
    Ya que me he leído tu gran entrada, ¿ por lo menos te escribo un comentario, no ?
    Estarás orgulloso de tu gran alumna Claudia Candel, con ese pedazo de 8 que ha sacado en lengua jajajajaja. Yo todavía no me lo creo, pero es lo que suele pasar cuando te da clase de lengua el mejor profe ( y no estoy haciendo la pelota -.- ) Bueno, ya que viene ahora un gran puente, espero que lo pases genial y mañana te veo en clase, para variar. Un besito :)

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  2. ¡¡Muchas gracias, Claudia!! Pues sí, estoy muy orgulloso de ti, porque has sabido superarte pero muy bien, así que también deberías estar tú orgullosa, por tu trabajo, por tu estudio y por tu interés. Sigue así, que ya verás qué satisfacción te da al final de curso. Ah, y gracias por comentarme, que me ignora todo el mundo :(

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