Vistas de página en total

sábado, 31 de diciembre de 2011

¡Feliz año nuevo!

Después de la avalancha de felicitaciones navideñas que recibí en este mi blog (un total de cinco alumnos me felicitaron en los comentarios de mi felicitación navideña; ya lo tendré en cuenta, ya), no cejo en continuar mis felicitaciones de año nuevo. En este año 2012 van a ocurrir muchas cosas importantes en vuestra vida y en la mía también:

- El mundo se va a acabar, según los mayas.
- Nos van a hacer recortes por todas partes, con lo que se acabó gastar y pedir como la señá Benina a vuestros padres.
- Tenéis que elegir instituto y bachillerato, con lo que todo ello conlleva.
- Os marcháis definitivamente del Juande, abandonándonos para siempre, aunque llevándonos en el corazón.

Por todo ello, os deseo que os lo paséis fenomenal y disfrutéis de esta noche, para coger con fuerza este año que viene repletito de cambios. Un abrazo muy fuerte a todos.

jueves, 22 de diciembre de 2011

¡Feliz Navidad!

Espero que paséis unas felices vacaciones, que os traigan muchas cosas los Reyes y que disfrutéis de buenos momentos con amigos y, por qué no, también con la familia. ¡Un abrazo muy fuerte a todos de vuestro profe!

martes, 20 de diciembre de 2011

Ayuda

Mis queridísimos alumnos. Ante todo, siento que el examen haya sido más largo que un día sin pan, pero es lo que hay, si quiero hacer de vosotros personas con futuro, que no solo sepan estudiar de memorieta sino que sepan relacionar conceptos y escribir correctamente, tengo que hacer estos exámenes tan bíblicos.

Por otra parte, vamos a organizarnos para el jueves. Como somos un montón de apuntados al taller del jueves, tenemos que pensar en distintos juegos que vosotros podéis traer para ese día, así que, por favor, escribid en los comentarios distintos juegos que tengáis y que veáis adecuados.

Yo voy a llevar cinco juegos, que ahora pasaré a comentar, y como todavía no tengo el don de la ubicuidad y no puedo estar en cinco sitios a la vez, necesitaría vuestra ayuda: necesito monitores de 4º que aprendan conmigo las reglas y luego sean capaces de enseñárselas al resto de compañeros, tanto de 3º como de 4º. Por eso, necesito voluntarios para convertirse en monitores, tanto de mis juegos como de los que traigáis.

Los cinco juegos que voy a llevar son los siguientes (he elegido cinco juegos más o menos fáciles de aprender):

- Sabotage: juego de cartas muy sencillo y divertido. Pueden jugar hasta diez jugadores. Consiste en ir formando con las cartas unos túneles que lleguen hasta las "cartas-meta" donde hay dos piedras y una pepita de oro. Entre todos se colaborará para llegar allí, pero no todos son colaboradores. A cada uno se le da una carta con un rol: o eres enano minero, o eres enano saboteador; estos últimos tendrán que impedir que se llegue al oro, haciendo la puñeta a los demás. Como nadie debe saber tu papel, todo el mundo será sospechoso y la colaboración se puede convertir en paranoia de "tú eres un saboteador". Divertidísimo y fácil de aprender.

- Ciudadelas: otro juego de cartas muy sencillo. Con una serie de cartas de edificios habrá que ir formando tu propia ciudad, con distintos distritos, pagando dinero por ello. Pero lo más divertido es que al principio de cada ronda serás un personaje que tiene una serie de habilidades: algunos, hacer el bien a ti mismo; otros, hacer la puñeta a los demás, como el ladrón (que decidirá robar a otro personaje) o el asesino (que "matará" a otro personaje sin saber quién es en esa ronda, y que no podrá jugar). Ay de ti como te maten varias veces, no hay quien construya.

- Aventureros al tren: juego de mesa con el mapa de Europa en el siglo XIX, cada jugador recibirá unos tickets de viaje y tendrá que realizar sus recorridos construyendo por los diferentes caminos que lleven de una ciudad a otra. Lo malo es que tus compañeros también querrán hacerlo, así que tendrás que correr para conseguir las cartas necesarias para poder construir rápido, antes de que te hagan la puñeta y te hagan dar una buena vuelta para llegar a tu destino. Uno de los juegos de mesa más populares en Europa y el mundo.

- Kuh-handel: juego de cartas alemán, que significa más o menos subasta de animales. Juego sencillísimo y divertido, en el que en cada ronda un jugador es el subastador y tiene que intentar que sus compañeros paguen una pasta por animales, para intentar crear "familias" que luego le darán puntos de victoria. Lo mejor es intentar poner histéricos a tus compañeros para que paguen más de lo que realmente valen, aunque al final acaba la gente tan nerviosa por conseguir animales que hará lo que sea. Una vez subastados, comienza la segunda parte, donde habrá que jugar al farol o no, según tu estrategia, para conseguir completar tus familias.

- Carcassonne: el juego más vendido en España y Europa entera, con veinte mil expansiones ya, solo jugaremos al juego básico. Entre todos los jugadores, habrá que construir un mapa de ciudades, caminos, claustros y campos de labranza en plena Edad Media, donde irás consiguiendo puntos según lo que vayas construyendo. Hay dos maneras de jugar: o construyendo a tu bola y consiguiendo puntos, o haciendo el mal a los demás si no puedes hacer el bien (el famosísimo "bitchy way"). Una mezcla de los dos es perfecta, porque siempre es más divertido. Juego adictivo en cuanto lo conoces. Yo seré el master de este juego, al ser el más "complicado" (no es para tanto, pero tiene más reglas).

La idea es que mañana, los voluntarios, os vengáis a mediodía mañana u os quedéis a comer en el cole con un bocata y me ponga a explicaros todo, incluso si nos da tiempo jugar a alguno de ellos. Y si queda alguno por explicar, el jueves mismo podemos hacerlo en algún momento.

Espero vuestras respuestas en los comentarios. Para que salga bien el taller, necesito vuestro apoyo.





domingo, 11 de diciembre de 2011

Revisión

Estoy viendo cómo estáis actualizando, con lo cual estáis haciendo lo correcto, pero esta semana no voy a revisar: el porqué se debe a que la semana pasada estuve corrigiendo todos los blogs para poner la nota global y necesito un descanso de notas hasta el domingo que viene, donde pondré la calificación de esta primera revisión de la segunda evaluación. Así que, los que hayáis actualizado, si volvéis a hacerlo esta semana que viene, os valdrá para tener una mejor nota,

De paso, los que habéis suspendido esta actividad del blog, ya sabéis lo que tenéis que hacer: a hacer entradas más elaboradas, largas y variadas. Espero poner muchas mejores notas en el blog en la próxima evaluación, pero necesito vuestro trabajo.

sábado, 10 de diciembre de 2011

¡Que viene la Navidad!

Yo soy de esas personas que aún les gusta la Navidad. Es verdad que acabas un poco hastiado y aburrido de tanta comida/cena de compromiso (que si familia, que si compañeros, que si amigos...que si más familia), pero yo no he perdido aún ese espíritu infantil ante la llegada de estas fechas tan señaladas, que diría nuestro accidentado monarca. No sé si será porque soy muy naif, o porque estoy atontado o por qué, pero me gusta saber que llegan, hacer regalitos, cenar el día de Nochebuena con mis padres, mi hermano y su familia (ya que mi hermana, al vivir en Chicago, no puede venir para esa noche), organizar la cena de amigos, quedar con gente a la que hace mucho que no ves.

Así, el sábado que viene ya tenemos la mítica cena de amigos, donde nos juntamos entre 25 y 30 personas (el grupo de los íntimos, de los más cercanos) y que tiene el amigo invisible más chusco y divertido de la historia. Desde tiempos inmemoriables, cada uno tiene que ir a la cena con un regalo, el más espantoso que se encuentre en una tienda y decir que este año se ha portado muy bien y que es muy valioso. Solo te puedes gastar tres euros y los regalos son verdaderas atrocidades, muchas "made in China". Luego, se reparten al azar (mentira, siempre hay algún cabrito que te la tiene jurada y consigue que el repartidor te lo coloque) y cada uno tiene que adivinar quién ha comprado semejante porquería. La que montamos el año pasado en un restaurante hipermegafino e hipermegacaro de la capital fue tremenda. Pero esa es otra historia que prefiero obviar...

También la Navidad es el momento de la vuelta a casa de amigos míos que viven fuera de España, como mis amigos A. y Y. que viven en Munich, y con los que tengo siempre una comida obligatoria en un japonés del que somos fans y una visita por las tiendas de cómics de Madrid (los dos son grandes lectores), donde nos metemos con todos los frikis, que parecen extras de "The big bang theory"; también llegan P. de Londres, K. de París o A. de Berlín, y de alguna manera u otra acabo quedando con todos, a pesar de los compromisos sociales y familiares de cada uno. Y, por supuesto, la llegada más importante, la de mi hermana con mis tres monstruitos de sobrinos, que suele ser para Nochevieja, pero que este año, para mi desgracia, no se producirá (con lo que tendré que esperar al verano).

Pero las Navidades traen otra cosa horrible: los tumultos en el centro. Y es que la zona de Sol-Callao-Gran Vía se pone insoportable durante estos días. Se supone que muchos van a comprar, pero en realidad lo que van a hacer es pasearse arriba y abajo, con gorros estúpidos comprados en la Plaza Mayor (ay, Don Benito Pérez Galdós, para lo que ha quedado su plaza). Es lo que mi amigo A. llama "el tontódromo", gente que no compra nada pero que molesta en todas partes.

Ayer, aprovechando el día de fiesta convencí a mi amorsote para que nos fuéramos al centro y miráramos posibles regalos de Navidad/Reyes, más que nada, para tomar nota y no meter la pata. Así, iPad en mano, íbamos tomando fotos de todo aquello que queríamos para luego mandar un mensajito vía mail con las fotos. Es lo que tiene el mundo iPad, que ni la memoria ya la tengo que ejercer. Pues bien, insoportable es poco decir. Todo era un horror de gente, mi amada Fnac (donde tarde o temprano me pondrán una estatua, por todo el dineral que allí he dejado de mi sueldo) estaba de bote en bote y no había manera de pasear y ver las cosas a gusto, ni de hacer las fotos en condiciones. Huímos de allí para comprobar que la gente está loca, y es capaz de hacer una cola de tres horas o más para comprar lotería en Doña Manolita, como si solo tocase allí. La gente está fatal de lo suyo.

Se me ocurrió entrar en el H&M para mirar un jersey (para pedir en el amigo invisible de la familia política) y me quise morir de gente y de calor. Huyendo de allí, nos metimos en el Zara a mirar unos zapatos, y peor aún. Acabamos huyendo también de allí y nos refugiamos en Generación X, esa cadena de tiendas de productos frikis que se extiende por Madrid como un Inditex para gente con mayor nivel intelectual pero menor éxito social que los compradores de la cadena textil (carnaza de Hombres y mujeres y viceversa, especialmente las adictas al Stradivarius). Allí, como un friki más acabé comprándome una camiseta negra con un escudo con un huargo que dice "Winter is coming". A buen entendedor, pocas palabras basta, pues ya sabrán de qué hablo.

Tras un café en un sitio chulísimo que han abierto en el barrio del Triball (ese barrio artificial que han creado para acabar con la prostitución que arrasaba en la parte posterior de la Gran Vía, que poco a poco va reduciéndose), nos dirigimos a la calle Fuencarral, para reunirnos con algunos amigos, puesto que uno de ellos, que toca la batería en un grupo de soul, tocaba esa noche, y ahí teníamos que estar como groupies para hacer bulto y que aquello fuera un éxito. Pero esa es otra historia...a contar en el siguiente capítulo.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Liberado

Tras una horrible semana, en la que solo he hecho una cosa, corregir, llegó el viernes. Después de varias semana, podría recuperar del todo mi vida, descansar, pasear, vaguear en casa, ver la tele, escuchar música tranquilo, actualizar mis blogs, buscar discos en play.com para comprar compulsivamente, salir con mis amigos...Pero el viernes no pude. El cansancio me tenía agotado y exhausto. Además, por la mañana, tuve un bajón de tensión mientras daba clase y sentí que perdía el conocimiento, pero bebí un poco de agua, seguí explicando la estructura de un cuento de "El conde Lucanor" y me excusé para mojarme un poco la cara en el baño antes de que me cayera de verdad. Esto es lo que se dice ser todo un profesional: no dejé de dar la lata a mis alumnos más de diez segundos.

En casa, tras una larga e intensa reunión, me tiré en el sofá todo lo largo que soy y no hice más que hablar de iPad a iPad con mi amigo A., que emigró a tierras germanas a ganar el doble de lo que ganaba en Spanien. Me recomendó una página web de películas bizarras y extrañas de manera que todavía me producen pesadillas los horrores estéticos que allí aparecían, y eso que solo vi las carátulas. También me comentó cómo seguía con pasión vía Internet el reality español cateto por excelencia, "Granjero busca esposa". Su novia se tiene el cielo ganado, la pobre.

Como el panorama televisivo me condenaba a ver o Callejeros (con el tema "Fin de fiesta", sobre ese concepto tan horrible y espeluznante que los españolitos jóvenes llamáis "irse de fiesta") o Sálvame Deluxe, me refugié en los clásicos, Alfred Hitchcock, el rey del suspense, pero tenía tanto sueño que me desmayé, metafóricamente hablando en mi cómodo sofá.

Con el sueño recuperado y en plena forma (y sin ese peso en la conciencia que es ver vuestros estupendos exámenes y/o trabajos encima de mi mesa de trabajo sin corregir), nos fuimos hacia el centro de esa ciudad llamada Madrid (la que está más allá de San Blas), porque habíamos quedado para un plan diurno, es decir, estar todo el día en la santa calle con mis amigos, hasta que el cuerpo aguante que, con la edad avanzada que ya vamos teniendo, cada vez es menos.

Si el sábado pasado fui a ver una exposición de un estupendo fotógrafo y diseñador gráfico, Juan Gatti (totalmente recomendable), esta vez tocaba ver la exposición sobre el diseñador Yves Saint Laurent. Para que veais qué polifacético soy, lo mismo veo arte, que pintura, que diseñadores de moda, que me voy al Expomanga...

El caso es que la exposición muestra los trajes más significativos de uno de los diseñadores más importantes de la historia, con modelones desde los 60 hasta nuestros días. Hay de todo: desde modelos clásicos que se han visto copiados cien veces en todas las películas hasta verdaderas mamarrachadas que nadie en su sano juicio ni compraría ni menos llevaría puesta.

Como a mí el mundo de la alta costura me acaba aburriendo, me fui a la tienda de la sala de exposiciones y vi una bolsa que ponía el mensaje "Duchamp es inocente". A ver quién recuerda esto cuando hable de Duchamp y las corrientes vanguardistas (especialmente del Dadaísmo). Una vez reunidos todos, nos fuimos a comer a un restaurante clásico madrileño, el Rosell, donde comimos un buen cocido madrileño. Qué cosas curiosas de la vida, cuando mi madre nos ponía cocido, yo me ponía furioso y no quería comerlo. Ahora, que no lo como nunca porque yo no lo hago, me parece un delicatessen. La evolución del hombre soltero.

Con el estómago (demasiado) lleno, rodamos hasta casa de mi amiga E., que vive al lado, donde nos invitó a un café y donde nos atrincheramos hasta las tres de la mañana. No pudo echarnos de ninguna manera, la pobre. Bueno, ella tuvo la culpa, puesto que puso esa máquina del diablo que es la Wii y nos obligó a jugar al Wii Sports Resort. Al principio, nadie quería. Después, todo eran gritos, piques y discusiones por ver quién ganaba. Como niños pequeños.

Y ya es domingo, y me sigo sintiendo liberado, por lo que me apetece escribir mientras escucho el que para muchos fue el disco del año pasado, de un grupo norteamericano indie llamado Beach House. Y cuando acabe, pondré otro disco y me pondré a escribir en mi otro blog. Y sabré que no tengo que corregir, que puedo dedicar la tarde a leer, a terminarme de una vez "Juego de tronos", a seguir releyendo "Misericordia" (para que veais, por pura solidaridad me lo estoy releyendo y haciendo lo mismo que os he mandado), a leer los comentarios que me pongáis (porque yo pongo comentarios a todo el mundo, pero a mí no me comenta ni el Tato; tenéis que recordad que de comentarios vive el blog, si no, se muere de inanición y hastío).