¡Qué bien se está de vacaciones! Después de haber leído unas decenas de entradas escritas por los clones del enano gruñón de Blancanieves, quejándose de las Navidades, yo me reafirmo en que son las mejores vacaciones del año. Y es que me encantan las luces navideñas, ir a comprar regalos, quedar con mis amigos que viven fuera y vuelven a casa por Navidad (como en el anuncio), la cena de Nochebuena con mi familia, la cena de Nochevieja con mis amigos...Y todo ello estando malo, para variar (siempre me pasa, cuando acaba el primer trimestre caigo enfermo del esfuerzo final de evaluación).
El primer día de vacaciones, lo dediqué a compras de regalos de Papá Noel. A mí me da igual lo que gruñáis algunos, me encanta regalar a la gente que quiero, me encanta ver la ilusión con la que abren los paquetes y ver que les ha gustado lo que he comprado. Yo me hago veinte mil listas de cosas que les puede gustar para comprar el regalo perfecto, miro y requetemiro hasta que llego a la conclusión de que ese es el regalo. Este año, solo hice regalos para las mujeres de mi familia (mi madre, mi sobrina L. y mi cuñada, ya que mi sobrina N. y mi hermana se quedaron en Chicago) y para mi "cari", por supuesto, jajajaja. Por la tarde, comencé a notar que me estaba poniendo malo, ya no podía hablar casi, y es que el esfuerzo final del taller de juegos acabó por matarme, explicando una y otra vez cien mil reglas.
Al día siguiente, me dediqué a envolver regalos y a ponerlos junto al único adorno navideño que este año hemos puesto en nuestra mansión (no por falta de espíritu navideño, sino por pura vaguería): un belén de playmobil. Después, me fui a ayudar a mis ancianos padres a hacer la cena de Nochebuena, y me encontré con el panorama que mi madre y mi hermano también estaban malos. Vaya plan. Menos mal que nos lo tomamos a risa (una novedad en mi casa, porque mi padre se deprime siempre esa noche por no tener a su hija favorita, mi hermana, ni a sus nietos con él) y nos lo pasamos muy bien, metiéndonos los unos con los otros por nuestros respectivos votos en las últimas elecciones, o por nuestros gustos musicales...y así toda la noche. Me encanta la Nochebuena, aunque seamos poquitos. Di mis regalos y mis chicas se quedaron tan contentas, especialmente mi sobrina que es muy agradecida. Para ello soy su tío favorito.
Tras un día tiradísimo, el día de Navidad (me encanta pasarlo tirado en el sofá viendo pelis), pude abrir mis regalos por la noche, un día después de lo esperado, y estoy muy contento, porque me cayó de todo: un disco, una peli, un libro (el último de la saga de terror de Guillermo del Toro) y un juego. Al día siguiente, me tocó uno de los días que más disfruto de las Navidades, cuando quedo a comer con mi amigo A., que vive en Munich. Es ya una tradición quedar juntos e ir a tiendas de cómics a reirnos de los frikis y a quedar como dos de ellos, porque también compramos unos cuantos. Bueno, yo me compré una novela gráfica que pronto comentaré y una novela normal. Mi amigo, sin embargo, fue un friki en toda regla, pero es que en Deutschland no encuentra cómics en español. Acabamos comiendo en el Home, donde ponen las hamburguesas más ricas de todo Madrid, y poniendo a caldo a varios examigos. Luego paseamos por un Madrid atestado de gente idiota con pelucas en la cabeza, mientras disfrutábamos de nuestro día de amiguetes, sin nuestras respectivas parejas. Aproveché para empezar a comprar los regalos de Reyes, que luego se me echa el tiempo encima.
Pero ese día acabó con mi maltrecha salud, y acabé en la cama dos días seguidos, sin poder moverme ni hablar. Había que curarse para la Nochevieja. Este año me tocaba a mí celebrarla en mi casa, así que todo tenía que estar bien dispuesto. Nos reunimos cinco amigos para cenar juntos, y luego se unieron diez más, para después de las uvas. Entre todos cocinamos un cordero asado, con un montón de aperitivos y de entrantes. Cuando llegaron el resto de invitados, ya estaba todo preparado para el fiestón: el iDJ (una mesa de mezclas para el iPod, para que todo el mundo pudiera ser DJ un rato), todo apartado para hacer pista de baile. Y allí estuvimos montando un jaleo tremendo, sin darme cuenta de que los vecinos quizás no estuvieran demasiado contentos. Cuando conseguí echar a mis invitados, ya eran las siete de la mañana, y a unos cuantos ni pude, pero como la casa es grande, pues hala, se quedaron a dormir. Al día siguiente, les di un cafetito y les mandé a su casa con viento fresco, que a mí el día de Año Nuevo me apetece pasarlo tirado en el sofá viendo series o pelis, y así fue. Ni siquiera tuve fuerzas para ir al cine, como había prometido, a ver "Attack the block", la peli de terror de la temporada.
Y así van siendo mis navidades, con tiempo para corregir blogs pero no exámenes, lo siento, no me siento con fuerzas. Los veo todos los días en mi mesa de trabajo, pero no puedo, no puedo, no puedo...
Eso sí, antes de acabar las vacaciones volveré a hacer una revisión de entradas en el blog para ver si habéis puesto las entradas obligatorias de Navidad todos, que no quiere decir que sea de tema navideño. Ya veo que muchos sí lo habéis hecho ya, los que no, pues ya saben. Ah, y hay gente que no ha hecho ni la obligatoria antes de navidad, por ejemplo, tres de 4º C les he puesto un negativo como una casa, así que ya sabéis. A currar un poquito.
Ah, y a leer Misericordia, que tampoco es para tanto, yo ya me la he releído en nada. "Galán bunito", que diría el ciego Almudena.
Vamos, resumiendo... que te gusta quedarte en casa tirado en el sofá viendo películas(:
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