El viernes fue un día durísimo para los alumnos de 4ª A y 4ª C de la ESO del Juan de Valdés. Cuando vieron que no era su queridísimo profesor de Lengua el que entraba en el aula sino un sustituto, se temieron lo peor. ¿Habrá decidido abandonar la enseñanza tras nuestra negativa a aprendernos bien las leyes fonéticas? ¿Se habrá marchado al exilio tras repetir varias veces a algunos alumnos que escriban en sus blogs, sin resultado alguno? ¿Habrá huido porque no quiere repetir quinientas veces cómo va a ser el examen, tras lo ocurrido el miércoles pasado en 4º A?
No, nada de eso. Todo fue el horrible catarro que fui arrastrando durante toda la semana y que el jueves por la tarde acabó de dejarme hecho polvo, con lo que el viernes fui al médico y me pidió reposo. Ahora, ya con el peligro de una muerte inminente alejándose de mi vida (sí, ya sé, solo era un catarro, pero tengo derecho a dramatizar, ¿no?), puedo contaros qué fue de mi vida durante ese día aciago.
Pues dormir principalmente es lo que hice, "sudar el catarro", como se dice coloquialmente. Cuando por fin tuve fuerzas para levantarme y tomarme un zumo de vitaminas C por un tubo, junto a un café calentito, me senté frente al televisor para disfrutar de esos programas matutinos que nunca veo por estar enseñando mi mucha sabiduría a unos adolescentes ávidos de ella. Inmediatamente me di cuenta de que nada me perdía. AR atacaba en Telecinco, mezclando churras (historias de Acorralados, Belén Esteban, la Duquesa de Alba...) con merinas (el fin de la violencia de ETA, desapariciones de niños y otras noticias amarillistas, política...), todo sin ton ni son, sin pies ni cabeza. Mi cabeza estallaba (no sé si era AR o la enfermedad que sufría en ese momento) y decidí quitar la tele. Intenté leer, a ver si acabo de una vez este Juego de tronos, que me está costando más de lo que creía. Nada, al rato, acabé abandonándolo por un libro de tiras cómicas del gran Carlos Areces, el humorista más bizarro y surrealista de la España actual.
Como leer acababa mareándome (la enfermedad se agravaba por momentos, la Parca se acercaba a mí, acechándome con su guadaña), decidí poner la tele. Como el canal que quedó fue T5, allí apareció ese programa del averno llamado Mujeres y hombres y viceversa, que hace que todo ser humano pierda la esperanza de que en nuestro país haya vida inteligente. Tras cinco minutos en el que chonis e imitadores de CR9 discutían por citas más falsas que un euro de madera, me pasé a la MTV, donde ponían "Cita con mi madre", un programa aún más falso pero que al menos tiene la gracia de lo impostado, de lo irreal. En él, un joven norteamericano busca desesperadamente novia, y para ello tiene cita con tres madres que intentarán vender a su hija como la mejor candidata.
El protagonista, siempre un intelectual cuyas aficiones son hacer surf, ir al gimnasio y bailar imitando a los negros, sin él serlo, no puede ver las caras de las hijas, solo las de las madres. Finalmente, elige a ciegas a una candidata, resultando ser la más guapa, cómo no. Viendo el programa, creía que deliraba, que era la enfermedad la que estaba creando imágenes tan absurdas como las que aparecían en la enorme pantalla de mi televisión.
Tras una frugal comida, una visita al médico y a la farmacia. De vuelta a casa, decidí que mi vida tenía que culturizarse antes de morir esa misma noche, por lo que decidí quitar Sálvame para escuchar el nuevo disco de Björk (la reina del hielo) y leer algunos blogs de cómo ser moderno en Madrid. Así, descubrí que hay una exposición de Delacroix en CaixaForum, de obligado visionado para mis alumnos de 4º (véase próxima entrada en este vuestro blog).
Por la noche, un nuevo capítulo de la imprescindible y terrorífica American Horror Story, tras ver un nuevo capítulo del terrorífico y totalmente prescindible reality show El Campamento, donde los niños que Supernanny no pudo salvar con sus consejos (y su pizarra de tareas y recompensas) se han convertido en unos malotes muy muy chungos que gritan y maltratan a sus padres. Ay, si hubieran hecho caso a Supernanny, no estarían ahora como están.
Cuando ya mi cuerpo no me pedía otra cosa más que dormir y recuperarme, me fui (más bien, me arrastré) a la cama. Tras un fin de semana de reclusión y tratamiento, estoy en disposición de anunciaros que mañana volveré al cole con más fuerza que nunca y ganas de llenar vuestra cabeza de datos totalmente útiles para vuestras vidas (presentes y futuras). Gracias por los mensajes de apoyo que, a buen seguro, escribiréis a continuación para desear mi pronta recuperación. Hasta mañana.
jajajaj, aay Juanan que cacho entradas que haces..
ResponderEliminar¡Yo te doy ánimos! Ponte bueno que tienes que seguir dándonos caña para arrasar el año que viene en Bachiller, pero danos caña la justa... no te pases... que ahora te recuperas y nos pones cada día unos 12 ejercicios y eso no... jajaj
¡Un beso!
Hablando de Tele5... ¿has visto el nuevo programa ''acorralados''? .__.
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